Trabajo Interior

Una unión eterna

thumbs_Laitman_072Existe un concepto de “entrar en una unión” cuando las partes firman el compromiso de tratarse bien en el futuro, si la relación se malogra, si surgen problemas o malos entendidos, si irrumpe el odio, o la falta de entendimiento viene a reemplazar al entendimiento. Y si caigo en tal estado, en que me parece evidente que el otro lado se ha convertido en mi enemigo, de todas formas lo voy a tratar como a un amigo conforme al acuerdo que alguna vez firmé con la otra parte. Esto constituye la fortaleza de la unión.

¿Cuándo es posible integrarse a esa unión? Cuando somos muy cercanos y nuestros atributos son armoniosos, entonces podemos entrar en esa asociación. No la necesitamos ahora, pues existe entendimiento entre nosotros e incluso amor. Pero, firmamos el acuerdo en caso en que lleguemos a sentir oposición y odio, entonces tengo la obligación de mantenerme en esa relación por la fuerza.

En otras palabras, puedo “caer” y ver que tú y yo nos odiamos, y aún así necesito tratarte como antes. Sé que todo depende de mí y toda la realidad fuera de mí está unificada y es perfecta. De ahí es de donde proviene el concepto de la unión: confío en el hecho que todo los cambios me ocurren solamente a mí: los buenos y los malos. Todo depende de mi punto de vista de las cosas pues “Cada cual juzga de acuerdo a sus propias deficiencias”.

Por lo tanto, cuando firmo un acuerdo de unión, establezco y me enfoco en el hecho de que el mundo es bueno y perfecto y todos los cambios ocurren solo dentro de mí. Esta es el fundamento de la unión espiritual y existe eternamente. Nuestros patriarcas (los cabalistas del pasado) entraron en una unión así habiendo corregido sus partes del alma común que se llama, “el mérito de los padres”. Y nosotros podemos emplear este mérito si nos unimos a ellos y volvemos al estado de unión que existe entre ellos.

(Extracto de la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de junio 2010. El mérito ancestral).

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Envíen un chivo expiatorio al desierto

thumbs_Laitman_718_06El Zohar, Capítulo Tetzavé, (Punto 102) Cuando se dijo, “Trae dos machos cabríos, uno para Mi y uno para el acusador, Sitra Ajra, para que piense que ha comido de Mi propia comida, y no sepa de la alegría de nuestro otro banquete. Él tomará esa parte”, GAR de la izquierda, que se envía al desierto, al lugar de la destrucción, para darle de vuelta su dominio, es decir el punto medio del mundo destruido…

En todos los libros cabalísticos leemos sobre las acciones que debemos efectuar para revelar el verdadero mundo, alcanzar la visión y percepción correctas. Supongamos que yo no veo donde estoy exactamente. Entonces intento afinar mis sentidos, limpiar los cristales de mis gafas, despejar la neblina frente a mis ojos. Estoy efectuando múltiples acciones que me ayudarán a orientarme en este sitio extraño que no comprendo.

Precisamente estos consejos nos dan los cabalistas: las cosas que necesitamos hacer para limpiar nuestros canales sensoriales: la vista, el oído, el gusto, el tacto y olfato (cinco Sefirot), para orientarnos en el nuevo espacio, poder discernirlo. Por eso el Zóhar nos dice que si tienes un obstáculo en la percepción, el tan mencionado, “GAR la línea izquierda” entonces hay que dejar de utilizarlo y “enviarlo al desierto”.

O sea, el Zohar describe cómo hay que trabajar con los sentidos y lo que debemos hacer para acercarnos cada vez más hacia la orientación correcta en el espacio en que te encuentres. En esencia, toda la sabiduría de la Cabalá habla solamente de cómo alcanzar la percepción de la nueva realidad en vez de percibir este mundo imaginario.

Después de todo, en realidad no vamos a ninguna parte, no volamos ni nos mudamos. Permanecemos en el mismo sitio y estado. Solamente perfeccionamos nuestros sentidos. Por eso la Cabalá se llama la ciencia de la recepción, la ciencia de la percepción (en hebreo la palabra Cabalá procede de la palabra “Lekabel” – recibir).

(Extracto de la lección sobre el libro del Zohar, correspondiente al 3 de junio 2010).

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De la mentira a la Luz

thumbs_Laitman_106Recibí una pregunta: ¿Cómo podemos exigir la corrección, en la actualidad, cuando estamos totalmente inmersos en deseos egoístas?

Mi respuesta: Claro que no podemos exigir corrección actualmente. Si soy un egoísta absoluto, ¿cómo puedo pedir corrección? Sin embargo, lo que se me exige es pedir un poco de otorgamiento, en la medida en la que sea capaz de pedirlo, mientras estoy en el egoísmo. Esto significa que mientras usted está en Lo Lishma, (es decir, en una mentira, en el ego, en su deseo de placer, y en los pensamientos acerca de usted mismo), está realizando un débil llanto que desea ofrecer.

Por supuesto, es una mentira; usted no quiere amar a los demás, darles ni llegar a ser similar al Creador. Usted, simplemente, no sabe lo que es el otorgamiento y, debido a esto, es capaz de decir semejantes palabras. Si usted supiera lo que es, saldría corriendo de inmediato. La verdad se oculta de usted para que no sepa lo que está pidiendo. El Otorgamiento es tan contrario a su naturaleza que, realmente, supone la muerte de sus deseos presentes y cualidades.

En la ciencia de la Cabalá, estudiamos la relación entre las luces y los deseos. Hay una vasija o deseo y, a su vez, una Luz opuesta a ella. Al lado de esto, existe otro estado en el que el deseo no es cierto, sino falso, y la Luz, que es opuesta a dicho deseo, no es directa, sino circundante. Éste es, exactamente, el estado en el que nos encontramos ahora. Sin embargo, por el momento, pedimos que esta Luz venga y nos traiga ese deseo de dar, como si quisiéramos convertirnos en dadores y, funciona debido a esto.

El sistema está diseñado de tal manera que, desde nuestro estado actual, en el que no queremos el siguiente estado pero, sin embargo, lo estamos pidiendo, podemos llegar a él; podemos empezar a quererlo, recibirlo, y estar en él. Esto se debe a los Reshimot, los genes espirituales, que permanecen en nosotros desde el estado corregido, que más tarde fue destrozado. Estos Reshimot despiertan luces en el mundo de Atzilut, dichas luces están lejos de nosotros. Podemos atraerlas para que nos influyan y se conviertan en lo que llamamos: luces circundantes.

En efecto, nos encontramos en una mentira y no queremos otorgar o amar a nuestro prójimo. Es cierto. La Torá no nos oculta este hecho. Al contrario, nos dice que el Creador se oculta y el mundo espiritual está oculto porque si usted lo viera, nunca lo querría.

Así pues, la espiritualidad se oculta de modo que usted pueda imaginar que ésta es buena para usted, incluso en sus deseos egoístas. Cuando pensamos en alguna recompensa egoísta para nosotros mismos, como si deseáramos el mundo espiritual, la Luz aún nos influye y cambia nuestros deseos y pensamientos, de recibir a dar. Así es como funciona. El sistema fue diseñado precisamente para este proceso.

Funciona de esta manera no sólo en nuestro estado, cuando ascendemos desde este nivel de recepción al primer grado de dar. Cuando cruzamos el Majsom (la barrera con la espiritualidad), ascendemos, de un estado a otro, según el mismo principio: deseando lo indeseable. Aunque, en esas etapas «el alma de una persona le enseña,» y tenemos algo de apoyo, porque ya estamos en el mundo espiritual.

(De la primera parte de la Lección Diaria de Cabalá 2/6/10 sobre El Zóhar).

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Jugando en las sombras para descubrir la Luz

thumbs_laitman_424_01Para comprender y sentir en dónde nos encontramos, tenemos que crecer espiritualmente. En el mundo material, una gota de semen comienza a crecer en el útero de la madre y después cuando sale al mundo continúa en un espacio más amplio, convirtiéndose finalmente en un ser humano. Un proceso similar ocurre en nuestro desarrollo interno espiritual.

En una cierta etapa de nuestras existencias terrenales comenzamos a sentir una gota de semen espiritual que se llama “el punto en el corazón”, un deseo hacia el desarrollo espiritual. Esto quiere decir que el punto se desenvolvió solo. No existíamos en el mundo antes de que nuestros padres nos dieran la vida. De igual forma, nuestro padre y madre (también llamados Aba ve Ima en la Cabalá) nos conducen al nacimiento espiritual

El crecimiento espiritual se efectúa bajo la influencia de la fuerza que llamamos la Luz Superior. Nos guía por medio de ocultamientos y revelaciones de la Luz. Nos “sacude” cuando se revela y nos muestra la realidad para luego esconderse de nosotros. Juega con nosotros e incrementa o disminuye nuestra aspiración por ella. La Luz nos influye alterando los estados por los que atravesamos: buenos y malos, dentro de la claridad o la confusión. Si nuestra reacción es correcta, nos desarrollamos: un momento más, un día más y una semana más.

Nuestro desarrollo puede durar miles de años o lo podemos completar en un año o dos. Todo depende del individuo. Todo lo que tenemos que saber es cómo reaccionar a la fuerza que activa nuestro desarrollo y comenzar a conectar todo a una fuente: No hay nadie más además de Él. Él se oculta detrás de nuestra realidad visible y envolvente.

Comienzo a discernirlo a Él y profundizo en esta realidad. Lo hago para sentir este poder y entender cómo es que trabaja a través de todos los “encubrimientos” de este mundo, incluyendo a los amigos cercanos, a los extraños, a la naturaleza, e incluso yo mismo cuando me cambia internamente.

Con los cambios internos, comienzo a sentirme como una caja negra que comprende y siente en un grado mínimo la influencia por la que atraviesa. Empiezo a entender que mi única tarea es reaccionar a lo que me está sucediendo. Los impulsos llegan desde una realidad visible, desde aquellos que están cerca de mí, desde los extraños, los amigos y los enemigos; todos ellos son sombras que obstruyen la Fuerza Superior dentro de mí.

Si yo logro conectarme con el Creador a través de este ocultamiento, se llama, “un juego de santidad”, pues construyo mi relación con el Creador a través de la resistencia al ocultamiento. En este punto comienzo a comprender la obra que está montando para mi, y a través de ésta, lo alcanzo a Él.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 4 de junio 2010 sobre Shamati 88.)

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Tocar al Creador a través del punto en el corazón
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MAN: La plegaria que lo contiene todo

thumbs_Laitman_145Pregunta: Tenemos que elevar MAN (Mayim Nukvin, una plegaria). ¿Esta acción se realiza dentro del deseo?

Respuesta: MAN significa que pido la fuerza de otorgamiento. Dentro de Maljut, me vuelvo hacia Biná y le pido a la capacidad de otorgar. Sin embargo, tengo que llegar a un estado en el que estar lleno de esta plegaria (MAN) es suficiente para mí; me siento feliz de poder elevar MAN.

¿Cómo describe la Torá este estado? Es cuando ingresas a la “luz del día”. Un “día” es cuando no tienes nada y has estado deambulando en el desierto, buscando el MAN (el deseo de otorgar), y lo encuentras. Y al descubrirlo, te animas y se satisfacen todos tus gustos. Ahí se encuentra todo lo que deseas.

¿Qué clase de “gusto” es? ¿De dónde proviene? ¿Qué es el MAN? Viene hasta ti desde Biná. Es cuando la sencilla posibilidad de hacer la súplica al Creador es suficiente para ti: “Tengo la conexión con Él. Le puedo pedir a Él. Nada más me importa”.

Pero,¿ no quiero tener el deseo con el cual puedo revelar al Creador? No, me siento satisfecho con tan sólo sentir la aspiración por Él. Esto constituye ahora mi plenitud. La conexión con el Creador por medio del grupo me llena.

“¿Pero qué clase de conexión es esa? ¿Qué es lo que tienes? No tienes nada.” Es verdad, ¿pero puedo apelar a Él elevando MAN? Cuando esto es posible, es suficiente. A eso se le llama, “deambular por el desierto”: adquirir las propiedades de “Jafetz Jesed” (el que no quiere nada). En el desierto te encuentras desprovisto de todo; en verdad no deseas nada para ti mismo. Pero con esto adquieres la corrección que proviene del atributo de otorgamiento, la semejanza con el Creador y esto es tu llenado.

(Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de junio de 2010 sobre el Zohar.)

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Todos pueden ascender al nivel más elevado

thumbs_Laitman_729_02Aunque todos hemos nacido con nuestra raíz especial del alma, en distintos grados y en distinto deseo, pero como existe la inclusión mutua de las almas, cada uno puede tomar los deseos de los demás.

Y además se ha dicho que cada uno puede subir hasta el nivel de Moisés. ¿Cómo es posible, si yo he nacido con una raíz del alma pequeña? ¡Sin embargo todo depende del hombre! Incluso si una persona ha nacido con una raíz del alma que no es muy elevada, puede unirse con los deseos elevados, corregirlos y subir hasta el más alto nivel.

 Esto se llama que el Creador le envía un conductor de burros (el burro/jamor de la palabra materia/jomer), que es el alma, que le ayuda a unirse con los deseos más elevados y además corregirlos. Y entonces cada uno puede subir hasta el grado de los Patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, las almas más grandes y también hasta el grado de Moisés, el mayor de los profetas.

Por eso, cuando el hombre nace (¡se hace nacer a sí mismo!) en el mundo espiritual, puede recibir los deseos de todos los demás y gracias a su utilización, y volverse tan importante como el alma más elevada. Y en esto, las almas no interfieren las unas con las otras. Todas ascienden hasta el único, el máximo nivel de la corrección: hasta la Luz de NARANJAY completa.

 (Extracto de la lección nocturna por el artículo de Rabash, correspondiente al 2 de junio 2010)

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Prefacio al libro del Zohar

Cómo puede uno heredar “El Mérito de los Padres”

thumbs_Laitman_132Pregunta: ¿Qué es “El Mérito de los Padres”?

Respuesta: Existe una parte en el sistema general de las almas que ya ha completado su corrección. A ellos los llamamos los patriarcas. Esta parte existe en un estado corregido, lleno de Luz. Estas fueron almas muy luminosas, por lo cual ellos pudieron corregir completamente sus partes en el sistema general de Adam ha Rishon.


¿Pero ahora, cómo nos corregimos? Podremos alcanzar la corrección apegándonos a ellos. Si yo me esfuerzo en hacerlo, me dicen justo, pues quiero lograr el mismo estado de ellos para justificar al Creador y a la creación. Y es cuando “el mérito de los padres” comienza a influirme (de otra forma no influye), y yo recibo de ellos la Luz que nos regresa a la Fuente.


Para lo anterior necesito un sistema llamado el grupo cabalístico, para que dentro de él, yo pueda llevar a cabo los consejos que me dan estos cabalistas (los padres). Ellos me dicen lo que necesito hacer para ubicarme dentro de su parte corregida en el sistema general de las almas. A esto se le llama, “hacer uso del mérito de los padres”. Ellos me han entregado la Cabalá (la Torá), me han dicho cómo lograr la corrección y cómo utilizar la corrección que ellos ya hicieron en el sistema general. No necesito torturar a mi cuerpo; sólo necesito atraer la Luz Circundante a través del sistema corregido de ellos


Mi elección radica sólo en conectarme al grupo, a través de lo cual puedo concentrarme en llegar al sistema corregido llamado “padres”. Los “padres” han hecho correcciones dentro del sistema roto de Adam ha Rishon y gracias a esas correcciones cualquiera puede, a pesar del tiempo o de la situación, utilizar el ambiente correcto para volverse como los padres, conectarse a ellos para recibir de allí la Luz que regresa a la Fuente, de esta forma, utilizando el poder de la Luz que ellos alcanzaron.


En nuestro grupo cabalístico queremos ser como ese grupo corregido de almas, llamado “los padres”. Por lo tanto, todos deberían decir, “¿Cuándo serán mis acciones como aquellas de los padres?” De esta forma, tendremos un ejemplo de cómo nuestro grupo puede conectarse al grupo de ellos.


En lo anterior radica nuestra elección y la herencia del mérito de los padres. Si nuestro grupo ingresa a la parte corregida de Adam ha Rishon, llamada “padres”, igualamos sus cualidades a las de ellos, y nos conectamos con ellos, entonces, haremos uso del mérito de ellos y regresaremos al estado corregido que existe allí.


(Extracto de la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 3 de junio 2010. El artículo, El mérito de los ancestros)


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Sobre Adam HaRishon y Abraham

Alcanzando los mundos superiores

Ayuda en el nacimiento espiritual

thumbs_Laitman_103Pregunta: ¿Qué significa “activar el alma del justo” (Ibur neshmat tzadik)?

Respuesta: Esto significa que una persona que desea alcanzar una meta y busca como lograrlo, de pronto siente que recibe ayuda y apoyo. Siente un alma superior que se viste en él, como NHY de Ima se viste en Zeir Anpin. Es como en nuestro mundo: cuando nace un bebé, siempre hay familiares y adultos que lo rodean; son aquellos que lo aman y lo respaldan. Estas personas se hacen responsables de él. Y el niño les corresponde con su amor y lealtad.


Así se cumple la ley, “Pedí prestado, y pago”. Esto quiere decir que la persona acepta la ayuda de ellos y sus cuidados y después compensa, o paga, no directamente a ellos, sino a las otras almas. Así es como el ciclo se completa. De igual forma, en nuestro mundo, nace un bebé y sus padres lo cuidan; cuando los padres envejecen, el niño, que ya es un adulto, mira por ellos y por sus hijos pequeños también, uniendo así a todas las generaciones con las anteriores y los niveles que les siguen.


Únicamente esta disposición de ligar todos los niveles nos brinda la oportunidad de ascender. En realidad, es imposible ascender paso a paso sin la ayuda externa. Cada vez que asciendo a un nuevo peldaño espiritual, vuelvo a nacer. Para ascender, necesito la ayuda del grupo (a través de la garantía mutua), del Creador (que trabaja con nosotros por medio del grupo), y de las almas especiales (nuestros maestros y aquellos que nos ayudan).


No importa si se encuentran en nuestro mundo o si nos ayudan desde el sistema de las almas. Recibimos la ayuda de todos los cabalistas que se han corregido. Sus almas corregidas ya han alcanzado el sistema común de Adam ha Rishon en el Mundo del Infinito y ellos nos están ayudando. Por lo tanto, ascendemos. Este sistema de ayuda se llama el pastor de las mulas; es el alma común (la ayuda colectiva) que nos ayuda a corregir a nuestro “asno” (nuestra materia).


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El Libro del Zohar- Capítulo, “El conductor de asnos” Parte I

El principio de la igualdad superior

¿Por qué tenemos que seguir regresando aquí?