Del nadir al zenit en 2022

Mi nuevo articulo: «Del nadir al zenit en 2022«

2021 fue un año convulso. Covid-19 aún está rugiendo con olas recurrentes, el verano vio incendios sin precedentes en muchos lugares del mundo, junto con inundaciones y terremotos igualmente sin precedentes y, las erupciones volcánicas parecen haber sido más frecuentes este año que los años anteriores. También, aumentaron las tensiones internacionales entre EUA y China, EUA y Rusia, Europa y Rusia. Y las tensiones en Taiwán, en el mar de China meridional y en Siria se elevaron casi a enfrentamientos militares. Peor aún, la economía mundial se vio obstaculizada por una grave escasez de chips de cómputo y las cadenas de suministro de todo el mundo fueron interrumpidas por cierres recurrentes.

En muchos aspectos, parece que llegamos al nadir. La gente se siente feliz por decir adiós al 2021, pero también teme lo que podría traer el 2022.

Pudiera parecer extraño pero, hay una forma (relativamente) fácil de revertir la trayectoria negativa. Podemos subir del nadir al cenit, mucho más rápido de lo que imaginamos, si nos comprometemos con una sola cosa, aunque es más difícil de lo que parece a primera vista: debemos relacionarnos con todo lo que sucede, como incentivo para estar más cerca unos de otros. Si cambiamos nuestro enfoque de lo que sucede -a nosotros y a nuestro alrededor, veremos que la vida nos lleva por una corriente placentera hacia la bienaventuranza.

¿Por qué dije que es relativamente fácil? Nuestro ego se interpone en el camino; no nos permite acercarnos. El ego es la razón por la que la gente está aislada y no renunciará a su control sobre nuestro corazón, sin luchar.

Podemos derrotar a nuestro ego, pero no podemos hacerlo por nosotros mismos. Para lograrlo, debemos usar dos instrumentos: nuestro entorno social y nuestro intelecto. El intelecto es el más fácil de usar. Actualmente, somos ajenos a las consecuencias de nuestras acciones. Algunos de nosotros somos conscientes del precio ambiental que pagamos por nuestras malas acciones, pero muy pocos son conscientes de que estamos conectados, no sólo a nivel biológico, también a nivel emocional y mental, tanto como a nivel físico.

Así como el maltrato a nuestro entorno físico es perjudicial para todos, el maltrato de nuestro entorno social tiene (al menos) consecuencias igualmente perjudiciales. Ahora que la gente es consciente de la necesidad de preservar el entorno físico, es hora entender la necesidad de cultivar entornos sociales positivos. Así como dependemos unos de otros para tener el agua que bebemos y los alimentos que comemos, somos dependientes unos de otros, para las palabras que decimos y los pensamientos que pensamos, que a su vez afectan nuestra condición mental y emocional.

Para comprender nuestra interdependencia social, debemos cambiar todo el entorno. No se puede esperar que la gente piense que la consideración es buena, cuando los ídolos que elevan los medios son egoístas y promueven sólo su propia imagen. En la escuela, en las redes sociales y en todos los medios de comunicación masiva, debemos promover sólo valores prosociales.

Si aprendemos a valorar a quienes promueven la solidaridad y la consideración mutua, nuestras comunidades se verán muy diferentes a como se ven hoy. Queremos frenar la violencia armada, el abuso de drogas y los males sociales, pero en lugar de curar a la sociedad, sólo luchamos contra los síntomas. Podemos curar a la sociedad uniendo a la gente, en lugar de mantenerla como una colección aleatoria de individuos alienados y desconfiados. Si trabajamos en esto, no necesitaremos ver cada síntoma por separado, pues desaparecerán sin la causa que los genera.

Podemos hacerlo este año, pero debemos entender que no tenemos otra opción y en el proceso, debemos apoyarnos mutuamente. De lo contrario, tal vez no tengamos la determinación necesaria.

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