¿Es esta mi vida? ¿o lo soñé?

Pregunta: Si una persona no aprovechó la oportunidad para revelar el significado de la vida y la vivió como todos, ¿qué queda como resultado de sus esfuerzos, pasiones, aspiraciones y esperanzas?

Respuesta: Nada. El cuerpo animal muere, su parte informativa sigue existiendo en un nuevo cuerpo y se desarrolla más. Así sucede una y otra vez. Cada generación nace de nuevo, es decir, naturalmente; no son los cuerpos los que nacen, sino la información que pasa a nuevas partes una y otra vez.

Nos parece que damos a luz a hijos, cuando le damos a una mujer nuestra semilla, ella queda embarazada y nace un nuevo ser. No. Sólo parece así, porque es la parte animal.

De hecho, al mismo tiempo transferimos unos a otros una enorme cantidad de información que existe, por así decirlo, alrededor de la semilla que se fecunda y comienza a desarrollarse en la madre. Esta información está a nuestro alrededor. Es nuestra esencia más importante; determina las generaciones, su cambio y crecimiento gradual.

Vivimos en una generación en la que comenzamos a preguntarnos seriamente por qué vivimos, porque la acumulación de información nos obliga a conocer el significado de la vida. En definitiva, es una pregunta sobre el significado del sufrimiento.

Se expresa cuando el hombre comienza a sentir su estado: esta vida es como un sueño, no es real, es una especie de juego. Me levanto por la mañana, corro al trabajo, hago algo, ¿para qué, por qué? Todos a mi alrededor hacen lo mismo, corren de un lado a otro. Es como una escuela. Es incomprensible. Participo en el juego general.

Veo televisión, constantemente me muestra cómo debo ser, qué debo comprar, cómo debo comportarme y me dice que debo seguir el ejemplo de los ricos y famosos. Hay un juego por todas partes.

Algunas imágenes se reproducen constantemente frente a mí y las repito todo el tiempo. Veo a este artista y actúo como él. Leí algo, vi algo, escuché algo y como un mono, comencé a comportarme. Así vivimos.

Incluso me sorprendo en el momento en que me veo imitando la imagen, el ejemplo que vi en alguna parte, así me voy a acercar, así voy a ser, así voy a actuar, como un maniquí herido, participo en una especie de juego común. Y los demás también.

Cuando lo ves desde arriba, surge una imagen que es pasmosamente primitiva, ¡asombrosa en su vacío preconcebido! Y cuando lo entendemos, mientras estamos en el nivel de este vacío, por supuesto, llegamos a sentir que estamos en un sueño.

En Cabalá se dice que todos estamos dormidos, el mundo entero está dormido, estamos en estado inconsciente, con relación a la espiritualidad. No veo que soy controlado, no veo mi siguiente estado ni el siguiente momento.

Por supuesto, puedo pensar algo. Pero, de hecho, vemos que no podemos planear nada con anticipación, para que se haga realidad. Resulta que necesitamos la revelación del Creador, es decir, la revelación de la naturaleza global. Y sólo sucede cuando nos conocemos.

Pregunta: ¿No hay límites en este deseo?

Respuesta: Hay un límite; cuando alcanzas la revelación total de tu naturaleza propia y externa, llegarás a la armonía general.
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De Kabtv “Close-up”

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