Impregnación y crecimiento espiritual del hombre

Rabash, Artículo 31, “De Yenika (lactancia) e Ibur (impregnación)” 

Por eso, el comienzo de la entrada en el trabajo del Creador es considerado Ibur (impregnación), cuando te cancelas tú mismo y quedas fecundado en el vientre de la madre, como está escrito: “Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre.” Esto viene del verso, “Porque si llamas a la madre, entendimiento (Biná)”, es decir que cancelas el amor propio, llamado Maljut, cuya esencia original se llama «deseo de recibir para recibir» y entra en las vasijas de otorgamiento, llamadas Biná.

Después de que cierras los ojos, te conectas con los demás y te anulas ante ellos, eres como una gota de semen que entra en el útero, el lugar donde el feto comienza a desarrollarse, desde esa gota. El que se anula en el grupo, es como la gota que entra en el útero.

Gradualmente, al involucrarte más y más en el grupo, en acciones para anularte, comienzas a desarrollarte. Estas acciones internas pueden ir acompañadas de acciones externas. Pero ahora, mientras estamos en comunicación virtual, tenemos poco contacto físico y no indica nada.

El crecimiento espiritual del hombre depende de anularse ante el grupo, de la ayuda de sus amigos, de comunicarse con ellos y de intentar comprender, cada vez más, cómo anularse ante ellos. Así se desarrolla en la búsqueda constante de la anulación.

En la medida en que puede anularse, crece, al parecer solo, pero dentro del grupo, no estorba, ayuda y se conecta cada vez más con sus amigos. Llena el espacio interior del grupo. Ese es su desarrollo en el útero.

Por eso, se desarrolla hasta un estado en el que él y el grupo, logran equilibrio mutuo: el grupo influye en él y él influye en el grupo y llega al inicio del proceso de nacer.

En este proceso, hay muchas acciones que se pueden estudiar, tanto desde el lado del útero (Biná), como desde el lado de los amigos y de él mismo. Y todo llega a su expresión concreta: comienza el trabajo y se separa del grupo por que se manifiesta su propio ego. Pero con ese egoísmo, puede existir en la propiedad de otorgamiento. Ese es el nacimiento espiritual.

Vemos estos estados, cuando el individuo se anula, al punto que quiere ser absorbido por el grupo, quiere entregarse por completo y crecer en él, en la medida en la que el grupo quiere que esté dentro de ellos. Llena todo el grupo, es decir, se desarrolla dentro, en la matriz y el grupo se expande, toma sobre sí todos sus estados y se produce el desarrollo. tanto del feto como del grupo (útero).

Todos se desarrollan juntos, hasta que cada uno puede manejar independientemente su egoísmo en una medida mínima. Y ocurre el nacimiento, es decir, el individuo se separa del grupo. Pero no se separa. Se convierte en una fuerza externa en relación con el grupo, se acerca aún más al Creador. Por un lado, es un vínculo de conexión entre el grupo y el Creador. Por otro lado, el grupo lo conecta con el Creador.

Lo más importante es entender que el proceso por el que pasaremos, es anularnos ante el grupo. Los nueve meses en los que se desarrolla el feto, es decir, cada uno dentro del grupo, en total anulación, son los nueve meses de desarrollo.

Aquí está el deseo de Maljut, el deseo de Biná, el deseo de Keter y todo esto se combina. Hay muchas condiciones diferentes, pero lo estudiaremos a medida que aprendamos en la práctica.
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Del congreso internacional de Cabalá “Nos elevamos por encima de nosotros mismos” 7/ene/22, “Anularse ante los amigos”, clase 2

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