La cuarta vacuna

Israel está iniciando la cuarta dosis de la vacuna contra el coronavirus. Y la gente pregunta ¿Cómo es posible que hemos estado luchando contra la pandemia dos años y no logramos superarla? ¿seguirá indefinidamente una vacuna tras otra? 

Los mejores especialistas en el mundo han estado buscando la solución por dos años. Mucho dinero se ha invertido en esos estudios y aún no derrotamos este diminuto virus. Nos sorprende cada vez. 

El problema no es técnico, sino biológico, en el grado de la estructura humana ¡El problema está dentro del hombre! Es un virus, es material genético, lo más complejo que tenemos. Del cuerpo humano, una célula biológica, es el objeto más difícil de estudiar, el material  más complejo. 

¿Por qué no podemos con el coronavirus? Porque no sabemos para qué propósito apareció. No sabemos para qué existen las células y el intercambio intercelular. 

No sabemos para qué existe nada, sólo sabemos que existe. Y por eso no podemos descifrar el misterio de la vida, el significado de la vida, incluso de una pequeña célula. Y dado que no sabemos para qué es cada célula en el hombre y en general en la naturaleza, no entendemos lo que está sucediendo. 

No sabemos para qué llegó el coronavirus, por lo tanto, no podemos derrotarlo. Algún nuevo material biológico aparece, tiene su propia vida, pero ¿por qué surgió? ¿por qué, de pronto, se revela justo ahora y no se manifestó antes? ¿ha estado en estado latente por millones de años o no siquiera existía? 

Es como si estuviéramos observando una maquinaria desconocida y no entendiéramos para qué está diseñada, quién la construyó ni cómo puede usarse. Conocimos el virus sólo porque interfiere con nosotros. De otra manera, no lo hubiéramos notado en absoluto. 

El virus llegó para llevarnos a la corrección, es decir, elevarnos por encima de nuestro ego, del deseo de recibir placer para nosotros mismos sin tomar en cuenta los deseos de los demás. O sea ¿tal vez nosotros mismos despertamos este virus y lo forzamos a salir de su hibernación? 

Si le preguntáramos al virus qué quiere de nosotros, nos respondería que es una misión importante, en la naturaleza, nada existe sin un objetivo, por lo tanto, el deber del virus es tener un impacto negativo sobre nosotros. Aparentemente, hemos cometido tales acciones que ahora necesitamos ese impacto del virus. Sólo eso puede ayudarnos a mejorar. 

Y por eso, es muy simple deshacernos del virus: necesitamos cuidarnos unos a otros, acercarnos y revisar cómo nos afectan los virus a nuestro alrededor. Veremos que el virus desaparecerá ¡intentémoslo! ¿Qué tenemos que perder? Al menos no empeorará. 

La primera receta es arreglar nuestras relaciones, acercarnos mutuamente y limpiar nuestra sociedad de leyes egoístas, así avanzar hasta la recuperación completa,.
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De Kabtv “Un vistazo desde el interior” 27/dic/21

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