La vara en la mano de Moisés

La conexión en el grupo es la mano de Moisés, sosteniendo la vara. Si queremos avanzar, con nuestra conexión creamos la imagen de Moisés, caminando delante de nosotros. Moisés puede guiarnos, porque, aunque nació de padre y madre judíos (Yehudi), que luchan por la unidad (Yehud), buscan al Creador, creció en la casa del faraón

No obstante su punto pertenece a Bina, fue llevado a Maljut por el rey de Egipto. Por consiguiente, Moisés tenía ambas cualidades y cuando creció, pudo guiar a aquellos que querían dejar Egipto y los sacó. 

Todos en el grupo, están obligados a despertar las cualidades de Moisés, que están a la cabeza de las demás cualidades humanas y llevan a la conexión en la decena. Con esta conexión, construimos la imagen común de Moisés para todos, la que nos jalá (Moshé) hacia el propósito de la creación, al fin de la corrección, a la adhesión con el Creador. De otra forma, no podríamos dejar nuestra naturaleza, salir de Egipto.   

En la vara, se deben distinguir dos formas de uso. Cuando la vara está tirada en la tierra, se convierte en serpiente; cuando es levantada, se vuelve la vara que nos conduce al éxito. Todo depende del hombre; no hay santidad en la vara misma. Simplemente simboliza la actitud del hombre hacia la vida, su dedicación al grupo y a la meta.

Por lo tanto, si elevamos la importancia del grupo y de la meta, todos los medios que nos conducen a fundirnos con el Creador, por encima de nosotros, nuestro propio egoísmo animal, se convierte en la vara. La vara misma, no existe. La debemos moldear en nuestro interior, para que la forma que enfoquemos nuestra conexión con el propósito de la vida, sea llamada “vara”.
[290133]
De la lección diaria de Cabalá, 16/nov/21, Baal HaSulam, Shamati 59, “El asunto de la vara y la serpiente”

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