Manejado por la naturaleza

Pregunta: En el artículo La Libertad, Baal HaSulam escribe que la ley del desarrollo que nos empuja hacia su objetivo nos hace cautivos porque el hombre siempre se siente atraído por el placer y huye del sufrimiento ¿hay alguna libertad?

Respuesta: No. ¿Qué libertad puede haber si sólo soy deseo de recibir placer? Siempre hay cierta cantidad de opciones para el placer y el sufrimiento, frente a mí y yo, de acuerdo con mi comprensión y estado de ánimo, elijo por mí mismo aparentemente la mejor opción. En este estado, soy como un animal que simplemente elige escapar de lo malo a lo bueno, siempre que sea posible y lo antes posible.

Pregunta: Baal HaSulam y usted utilizan con demasiada frecuencia el término «animal» en relación con el hombre, ¿por qué? Suena duro.

Respuesta: No quiere decir que reduzcamos al hombre al nivel de un animal.

La cuestión es que nuestra naturaleza nos controla de forma absolutamente rígida y concreta, según una fórmula determinada y nos hace elegir a cada momento el estado que nos parece mejor. El único problema es que, tanto los animales como nosotros elegimos estos estados de acuerdo con nuestra comprensión de lo que se nos revela.

El hombre, al ver un cierto número de posibilidades frente a él, elige lo mejor: en parte instintivamente, en parte de manera razonable, calcula sus opciones. El animal hace lo mismo. Aunque comete menos errores porque tiene instintos más desarrollados, que se encuentran en un conjunto más pequeño de variaciones y posibilidades.

Pero, en principio, es el mismo programa. Y no hay nada que el hombre pueda hacer. Por lo tanto, si simplemente vivimos la vida de la manera habitual, somos guiados por la naturaleza y no tenemos libre albedrío en absoluto.

Entonces, ¿cómo se puede definir qué es libertad? ¿libertad de qué? No tengo libertad de mi deseo de recibir placer. Lo único es que puedo elegir cierto tipo de placer. En este caso, sustituyo uno por otro.

Por ejemplo, puedo inscribirme en un grupo para perder peso. Allí me «lavarán el cerebro» y me comportaré de manera diferente—Elegiré otras formas de placer en lugar de comer dulces. O quizás prefiera hacer arte, ciencia, etc.

Por tanto, puedo caer bajo la influencia de ciertos factores externos, que me darán una escala de valores diferente. Es decir, puedo decir que ahora elijo una determinada actividad y se vuelve importante y para mí, ahora obtengo placer de ella. Pero aún así, alguien me empujó a hacerlo. En cualquier caso, estoy dentro de la misma naturaleza formada sólo por placer y sufrimiento.
[290211]
De Kabtv «Close-up. Isla de fuego”

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