Nueva vida después del diluvio

En cuanto descubro que me desconecté del Creador, del otorgamiento, del grupo, de todo lo relacionado a la espiritualidad, necesito dividir este estado en dos partes: el estado del cuerpo y el estado del alma.  

Todos los principios corporales que existen en nuestro mundo, pertenecen al cuerpo: salud, ánimo, entorno material y familia. Por otro lado, tengo que observar la forma en que interfieren y afectan mi conexión con la decena y con el Creador.  

Así nos conectamos con todos los factores de influencia, hacia una única fuente y establecemos que todo llega del Creador. El diluvio viene de Él, tanto el externo como el interno. Si entiendo que todo viene del Creador, todo lo que tengo que hacer es decidir: ¿Pertenezco yo también al Creador o no?  

Sólo reviso el punto donde no pertenezco al Creador, el punto en el corazón. Cuando el Creador creó el deseo de recibir, Él lo desconectó de sí mismo y por esta razón nos sentimos apartados de Él. 

Debo intentar atribuir tanto mi mente como corazón al Creador. Y encontraré que no tengo pensamiento ni sensación alguna que me pertenezcan, es el Creador quien provoca todas estas emociones en mí, para que las dirija a Él como su fuente.

Mis emociones y pensamientos me lanzan a estados completamente opuestos y confusos, pero los percibo como el diluvio dispuesto por el Creador. Él tenía que enviar el diluvio para purificar mis deseos, de la misma forma en que la tierra se limpia de la basura con la lluvia torrencial y puede dar nacimiento a una nueva vida. 

Y a pesar de que esta purificación la hacen las aguas del diluvio, es decir, no sólo con la cualidad de Bina, sino con Bina y Maljut juntos, así se unen y llevan a la corrección. En este momento podemos utilizar esta fuerza y avanzar. Este es el principio de la creación; es decir, hubo una oportunidad para que el hombre se sobreponga a su deseo egoísta y atribuya todo lo que sucede a la fuerza superior, a Bina, al otorgamiento. 

El hombre entiende que el saboteador externo, disturbios corporales y los disturbios internos espirituales son los que no le permiten ascender al nivel de  Bina, el nivel de fe, de que todo viene del Creador. Si puede atribuir ambos saboteadores, incluso los grandes obstáculos, sólo al Creador, se libera de los pensamientos extraños en el grado de Maljut y  en el grado de Bina logra fe por encima de la razón. 

Es decir, no tomo en cuenta a ningún saboteador -corporales ni espiritual- sólo me adhiero al otorgamiento, al Creador. Es el primer punto en la fuerza de la fe, en la fuerza de Bina por encima de la fuerza de Maljut.

Por consiguiente, se necesita separar estos dos niveles, los disturbios corporales y los espirituales. Los disturbios corporales, se manifiestan en forma de fatiga, pérdida de fuerza, enfermedad, problemas en la familia, en el trabajo, etc. Y dentro de estos disturbios, se requiere descubrir el disturbio espiritual: que no quiero la conexión, no tengo fuerza ni estado de ánimo y no puedo vencer mi pereza. Este es el segundo saboteador, el más interno, contra el que principalmente debemos luchar. 

Ambos saboteadores nos llevan a revelar su causa, al Creador, porque fué Él quien envió el diluvio a la Tierra. Y como consecuencia, llegamos al grado de fe por encima de la razón. Yo establezco, que ambos saboteadores vienen de la fuerza superior, me sostengo en los amigos y con ellos, en el Creador.  

¡Así nos salvamos del diluvio! Nuestra conexión con el Creador nos lleva a tierra seca, bajamos del arca y comenzamos a establecernos sobre la Tierra. En ese deseo de recibir, que ya puede alcanzar el grado de Bina, establecemos nuestro nuevo sitio; la fe es superior a la razón
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá, 21/dic/21, Shamati 104 “Y el destructor estaba sentado ”

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