Un código especial para hacer la paz

Todos venimos de la misma raíz, de la fuerza superior única y unificada. Incluso las disputas que surgen entre los habitantes de este mundo en todas las épocas -las que suceden hoy, las que sucedieron antes de nosotros y las que habrá después de nosotros- también vienen de la fuerza superior, porque no hay nada más. 

El Creador creó esta disputa para que revelemos todas las diferencias que hay entre nosotros, en todas las formas; en bien y mal, amargo y dulce, verdad y mentiras, luz y oscuridad. Podemos sentir y tomar en cuenta sólo las diferencias y así, determinar las conexiones y contradicciones para cubrir todos los crímenes con amor. 

Es imposible sin la disputa que es revelada entre las partes opuestas. Mientras más oposición es revelada, más grandes son las diferencias entre nuestras cualidades y más tenemos la oportunidad de entender la creación, sentirnos a nosotros mismos, y finalmente sentir al Creador, para quien, todos somos opuestos. 

Ningún choque ni desacuerdo es por casualidad, fueron creados especialmente por el Creador para que podamos sentirlo y conocerlo. Por eso la disputa es necesaria. Si no hay disputas, diferencias y sensaciones, no sentimos que existimos. 

La única diferencia entre vivo y muerto, lo que da sensación de vida, está sólo en las disputas. El Creador creó toda la creación opuesta a Él y la sensación de esta oposición, nos da la oportunidad de existir y hacerlo que sea a nuestro favor, dirigiendo el deseo de recibir hacia el otorgamiento. La combinación de esas dos formas opuestas nos permite entender la creación, a nosotros mismos y al Creador. 

Por eso, no hay elección, tenemos siempre que ir de la oscuridad a la luz y cada vez, en cada grado y en cada estado, revelar contradicciones. Exactamente al conectar partes contradictorias, alcanzamos la esencia de la creación y entendemos por qué el Creador nos creó con esas cualidades. 

Por eso, la disputa ahora eleva sus llamas en forma de una guerra. Esta guerra es especial, no es sólo una disputa corporal simple, es mucho más interna en comparación con las guerras previas. Esta es una guerra de un nuevo tipo de ideología, que el Creador quiere inculcar en la humanidad para que podamos sentir y alcanzar las formas de la naturaleza creadas por Él y eventualmente, alcanzarlo a Él. Somos como arcilla en manos del maestro y tenemos nueva mente y sensación. 

“Paz” (Shalom) viene de la palabra “perfección” (Shlemut). El mundo es el nombre del Creador, la conexión entre todas las partes en disputa, que parecería imposible acercar mutuamente, incluso un milímetro. 

Y de pronto vemos que hay un código especial, un método para hacer la paz. Es imposible juntar las partes en conflicto de forma directa, pero en la fuerza superior todo se suma para su existencia conjunta ¡no puede ser de ninguna otra manera! La fuerza superior no podrá revelarse entre nosotros de ninguna otra manera que dentro de la disputa. 

Es necesario llegar a la paz (a la perfección) a partir de la disputa. Una cosa es imposible sin la otra, todo comienza con la confrontación, reconociendo las disputas.

 

Descubre Una raiz, una fuerza para todos



De la lección diaria de Cabalá ,  “Ganar la guerra (contra la inclinación al mal)” 

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